Flor de Nochebuena

  • 28 nov

La flor de Nochebuena es originaria de México y actualmente se relaciona en muchos países con la festividad de Navidad. En nuestro país fueron los frailes franciscanos que comenzaron a utilizarla para adornar los pesebres en los días cercanos a la Navidad.

Esta flor ha estado presente desde tiempos ancestrales, tanto para fines religiosos, como medicinales y utilitarios. En la época prehispánica era símbolo de nueva vida para los guerreros muertos durante el combate quienes, se tenía la creencia, regresaban como colibríes para probar la miel de la flor. También, se empleaba para elaborar medicinas para la fiebre y para teñir artículos de cuero, tela o cosméticos con su intenso color característico.

Su nombre en náhuatl es cuetlaxóchit, “cuetla” significa cuero y “xochitl”, flor, es decir, “flor de cuero” por su color rojo tan especial. En algunos países se le conoce como “poinsettia” por el embajador de Estados Unidos en México J. R. Poinsett, quien quedó fascinado con la flor y decide cultivarla y distribuirla.

Durante el siglo XIX, la flor de Nochebuena adornó los templos europeos en las fiestas navideñas. En el año de 1899, la Basílica de San Pedro en el Vaticano fue adornada con esta flor la noche del 24 de diciembre, lo que provocó gran admiración de los visitantes por la belleza del regalo de México al mundo.

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